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Si estás aprendiendo un idioma nuevo, como puede ser el inglés, es probable que hayas cogido el mal hábito de traducir mentalmente casi todo aquello que te dispones a decir. Este es un fallo bastante importante porque va a hacer que nuestra comunicación empeore y no lleguemos nunca a sentirnos cómodos hablando el idioma. Al fin y al cabo, no necesitamos de otro idioma para hablar nuestra lengua materna, ¿verdad? ¿Por qué no puede ser lo mismo al comunicarnos en inglés? Hoy quiero compartir las técnicas y métodos de aprendizaje que utilicé al aprender inglés y que me sirvieron de tantísimo para hablar sin necesidad de traducción mental. Con esto vamos a formar una rutina que ayudará a nuestro cerebro a pensar en inglés de forma más fácil. Dicho todo esto, ¡empecemos!

1. Escuchar, escuchar y escuchar.

Una de las técnicas que más me ayudó para conseguir fluidez en el habla fue la de escuchar y, volver a escuchar, vídeos y podcasts en inglés. Aprender un idioma no significa necesariamente estudiar con un libro de gramática y otro de ejercicios diariamente. Podemos compaginarlo con nuestros gustos y aficiones y eso fue, justamente, lo que decidí hacer hace ya unos cuantos años.
Cuando me estaba preparando para el examen del B2, lo que hacía todos los días era escuchar vídeos sobre mis temas favoritos (reviews de libros, críticas a videojuegos, personas hablando de su experiencia viviendo en otros países…) y me dedicaba a observar los patrones que se repetían en cada uno de ellos. Es curioso, ¿verdad? Uno puede llegar a pensar que alguien que relata cómo es su vida en China no va a guardar similitudes en la forma de hablar con otra persona exponiendo su opinión sobre el último libro que leyó. Y, sin embargo, ¡puedes ver que hay muchos patrones y semejanzas en cómo ambas se comunican! Aunque el vocabulario cambie, hay una gran cantidad de expresiones y formas de hablar que se repiten a diario en multitud de conversaciones y de situaciones.
Por ejemplo: quizá sepas que para decir en inglés »yo pienso que…» se dice »I think that…». No obstante, la próxima vez que escuches un vídeo o podcast en inglés, observa cuantas veces se repite la expresión »I feel like…». Esta es una expresión súper común que aprendí gracias a encontrar patrones y repeticiones en el inglés que consumía. La idea aquí no es hablar distinto a los demás, sino ver, repetir y adaptar la forma en que otras personas se expresan para que nosotros podamos hacerlo igual y con esa misma naturalidad. Por lo tanto, uno no va a aprender a hablar inglés únicamente sentado leyendo gramática. La verdadera fluidez y soltura se consiguen gracias a la observación y a escuchar a otras personas hablar (sin olvidar la práctica de la conversación y la exposición oral). Siempre hazlo de tal forma que sea agradable para ti, compaginando aprender inglés con aquello que te guste. Así lograrás avanzar sin esfuerzo.
2. Escribir, escribir y escribir.

Esta parte la he tratado en otra de mis entradas, pero creo que vale la pena hablar de ello nuevamente. En mi opinión, el principal problema que veo a la hora de aprender inglés es que muchas personas se ponen como primer objetivo el de hablar con fluidez en el idioma y eso debería dejarse para lo último. Me explico. No significa que no trabajemos nuestra habilidad para hablar y expresarnos correctamente. Es más, considero que esto es algo que debemos de reforzar desde el principio. A lo que me refiero con todo esto es que hablar con soltura un idioma es la prueba última y definitiva de que dominamos esa lengua. No tendría mucho sentido poner ese objetivo como el primero, ¿verdad? Hay otras aspiraciones importantes que deben de plantearse primero para poder coger la soltura en el habla.
Entre esos otros objetivos, podemos encontrar: conseguir una buena cantidad de vocabulario activo en nuestro cerebro, alcanzar un dominio correcto de las reglas gramaticales y, también, ganar confianza en nosotros mismos para hablar sin miedo. Estos son aspectos que, al trabajarlos, nos darán muchísima fluidez. En cualquier caso, para ganar fluidez en el habla, lo que yo recomiendo es escribir a diario. La escritura es una de las mejores formas que hay para aprender y reforzar un idioma. Aquí es donde vemos realmente qué vocabulario nos hace falta, la gramática que nos cuesta más y, en general, vemos si nos desenvolvemos con facilidad tratando ciertos temas. Es como la preparación previa antes de salir al escenario: sin ella, no seremos capaces de estar a la altura. Así pues, si quieres mejorar tu speaking, empieza por el writing. Toda esta práctica te ayudará a que muchas situaciones en las tendrás que hablar ya no se sientan como una primera vez. Así que, en definitiva, empieza practicando la escritura para mejorar tu habla 😉
Si quieres saber más sobre los beneficios de escribir para mejorar cómo nos comunicamos, puedes leer esta entrada que escribí hace un tiempo: Cómo escribir te ayuda a hablar mejor
3. Busca siempre alternativas.

¿Recuerdas cuando tocaba clase de inglés en el colegio y la profe o el profe preguntaba »how are you today?» y todos respondíamos »I’m fine, thank you’»? Al menos, en mi caso, no hubo un solo día en que respondiéramos algo diferente. ¡Te digo yo que ni de broma estábamos todos los días super fine! Este es, sin embargo, un claro ejemplo de lo fácil que es acostumbrarse a hablar de una forma y no salir de ella. En inglés y, en cualquier otro idioma, una de las cosas que tenemos que tener siempre en cuenta es que no podemos conformarnos con lo que ya sabemos. Es muy importante buscar alternativas a cómo nos expresamos. Esto hará que nuestro cerebro deje de parecer un loro y pase a ser un auténtico diccionario en busca de frases y palabras más precisas. Para ir mejorando cómo nos expresamos, lo que recomiendo en este caso es comenzar a buscar nuevos adjetivos. Pongamos un ejemplo:
Si queremos decir que la película que vimos en el cine estuvo bien, podemos decir »the film was good/fine». Sin embargo, ¿por qué no pruebas a utilizar otro adjetivo? ¿Qué te parece»entertaining» o »amusing»? No sólo somos más precisos a la hora de dar nuestra opinión, sino que demostramos que tenemos el vocabulario necesario para salir del paso en cualquier situación. En mi opinión, lo que más cuesta al principio es encontrar adjetivos nuevos y no depender de los típicos que se usan todo el tiempo.
Una vez hayas trabajado esto y te sientas cómodo con los adjetivos que conoces, puedes continuar con los verbos. En inglés hay verbos muy específicos que te pueden salvar de muchas situaciones. Hubo una vez que me sacó de un apuro saber que »to flush» es tirar de la cadena del váter (no voy a explicar el contexto de aquella situación….). Independientemente de todo esto que te acabo de explicar, recuerda siempre encontrar alternativas. Si ahora mismo no controlas muchos adjetivos o verbos, intenta describir aquello que quieres expresar. Saber un idioma no significa aprenderse el diccionario entero, sino saber ingeniárselas para poder expresar nuestras ideas de tal manera que la otra persona nos entienda. Si no te acuerdas de una palabra, descríbela y verás que eso te ayudará en la forma de comunicarte.
4. Por último…
Para acabar, me gustaría darte un último consejo que te servirá enormemente. Creo que el mayor problema que acarrea pensar primero en español es que las frases que decimos no acaban teniendo mucho sentido y ningún tipo de estructura. Hay muchas personas que al hablar en inglés, activan en su cerebro el modo Google Traductor y lo que acaba saliendo es un auténtico laberinto de frases inconexas y muy mal planteadas. ¿Qué se puede hacer en estos casos? Lo mejor en estas situaciones es limitar y simplificar las ideas. En vez de dar miles de detalles, fechas y sucesos, ten como objetivo el de simplificar aquello que te planteas decir. Cuanto más tiempo dediques a contar sucesos y a dar mil detalles, más difícil será mantener la coherencia y la estructura entre las ideas y las frases. En cambio, si consigues contar lo mismo, pero de forma más sencilla, esto hará que sea más fácil para ti y para tu cerebro poder contar historias, dar tu opinión o relatar lo que hiciste durante el día. Practicar esto no te hará hablar con fluidez de primeras, pero sí te será de ayuda para tener más claridad mental a la hora de hablar y de expresarte. ¡En la simplicidad está la belleza!
¿Qué te ha parecido? He intentado poner los métodos y técnicas que he ido usando a lo largo de los años para poder hablar con más soltura y sin tener que traducir todo el rato en mi mente. Todo lo que he comentado requiere de tiempo. No vamos a alcanzar la fluidez en el habla de la noche a la mañana. No obstante, yo noté un cambio notable después de estar practicando durante algunas semanas. Y tú, ¿qué te ha servido para hablar con fluidez en inglés? ¿Sigues traduciendo en tu mente o has dejado de hacerlo? ¡Cualquier consejo que quieras aportar es bienvenido en los comentarios! Así podremos ayudarnos entre todos 🙂
En caso de que necesites ayuda más específica, siempre puedes ponerme un mensaje o visitar el siguiente enlace para conocer más sobre mis clases: Aprende inglés con Pedro
Eso es todo por hoy.
Muchas gracias por leerme y, ¡feliz día!

