¿Sabías que la mejor manera para aprender a hablar un idioma es escribiendo?

6 minutos de lectura.

Resulta curioso pensar que para poder hablar un idioma tenga que pasar gran parte del tiempo escribiendo. A priori, parece algo contradictorio. Se supone que si me pongo todos los días a escribir, lo que voy a estar mejorando es mi capacidad de escribir y no la de hablar, ¿verdad? O… ¿es que de pronto voy a empezar a hablar de forma fluida tras escribir 10 páginas cada noche en mi diario? No es del todo así, pero tampoco es para nada disparatado. Déjame que te lo explique.

Sucede que mucha gente no se ha dado cuenta de que el objetivo último al aprender un idioma es poder hablarlo. Comunicarse con otras personas y expresarnos libremente en otra lengua es como coronar la cima de una montaña para un alpinista. Diría que el gran logro anterior al dominio del habla sería entender perfectamente a otras personas al hablar, aunque en esencia, la meta última está puesta en todo momento en conseguir confianza y soltura en nuestra forma de expresarnos. Esto se traduce en que muchas personas están construyendo la casa por el tejado. No se han dado cuenta de que hablar es lo último a lo que debemos de aspirar. No significa que dejemos el ‘speaking’ para lo último. Más bien, lo que quiero decir es que no podemos centrar todas nuestras energías, tiempo y aprendizaje en únicamente esta habilidad. Quizá te pueda poner un ejemplo para que se entienda mejor.

Imagínate por un momento que eres actor/actriz de una obra de teatro y vas a actuar en frente de cientos de personas para una función muy famosa. Durante semanas, has trabajado sin descanso la obra en cuestión, puliendo cada detalle y midiendo cada gesto y entonación de voz posible. A esto no se le puede llamar actuar, ya que no hay público, no estás encima de un escenario con decenas de luces y ni tampoco es a lo que aspira nadie realmente (ensayar escenas sin público y con ropa de calle no es la panacea que digamos). Este trabajo previo es la preparación y nos da todo lo necesario para que saltemos al escenario y demostremos lo bien que sabemos actuar. En los idiomas, hablar delante de otra persona en esa lengua que te ha costado años aprender es lo mismo que para el actor poner un pie en el escenario en frente de cientos de personas. La sensación de realización, orgullo y agradecimiento es increíble, pero cuesta tiempo, dedicación y esfuerzo. Lo llamativo y especial de los idiomas es que la alegría de haberlo conseguido se lleva por dentro: los aplausos, las ovaciones, el júbilo, la emoción del momento… todo se vive muy intensamente por dentro, ya que es un trabajo y un logro personal. Esa adrenalina de haber convertido un momento cotidiano (como lo es conversar con otro persona) en la coronación de una montaña hace que aprender idiomas se vuelva adictivo. Está claro que todos nosotros queremos llegar a ese instante en que el esfuerzo y todo el tiempo invertido han valido la pena. Y es positivo seguir teniendo esa ambición por alcanzar la cima de la montaña ya que la motivación se pierde en las primeras semanas. Pero, no podemos empezar por ahí. La casa necesita buenos cimientos y, por ello, creo que la mejor forma de conseguir confianza y una base sólida en un idioma es mediante la escritura.

Escribir resulta clave a la hora de hablar sin cometer fallos y de forma fluida. Cuando conversamos con otra persona, no tenemos tiempo infinito para pensar. Si dedicamos 5 segundos a pensar cada palabra que vamos a decir, la otra persona se irá corriendo. Necesitamos recursos lingüísticos, vocabulario, claridad en el mensaje… vaya, todo lo que posees en tu lengua materna y te hace sentir seguro al hablar. Y no nos olvidemos tampoco del mensaje que queremos transmitir, que debe ser ingenioso y no dejarnos en una mala posición. Hablar suele ser la prueba final para comprobar nuestro nivel real del idioma ya que implica hacer muchas cosas bien sin disponer de demasiado tiempo para prepararlas. Sin embargo, todo eso cambia si preferimos escribir. La escritura nos permite tomarnos el tiempo necesario para buscar en todo nuestro cerebro esas palabras que llevamos semanas sin usar y que encajan tan bien en nuestra frase. También tenemos la posibilidad de practicar lo nuevo que hemos aprendido y reforzar lo viejo. E, incluso, gracias a la escritura podemos ser creativos y buscar nuevas maneras de expresarnos. Pero, lo más importante, es que vamos a estar preparándonos para ese momento en que decidamos comenzar a hablar de forma más seria.

La idea detrás de todo esto es que tu cerebro asimile el idioma con tiempo y a un ritmo pausado para que puedas aprender los fundamentos del idioma. Hablar por hablar sin una base sólida no te va a llevar lejos, es como cuando el coche se atasca en el barro y las ruedas empiezan a patinar en el mismo sitio: parece que se va a mover, pero sigue sin desplazarse un centímetro. Es, en esencia, energía mal empleada. Los primeros meses que decidí ponerme en serio a aprender inglés los pasé escribiendo todos los días: las palabras nuevas las escribía 10 veces en una libreta para quedarme con ellas, llené dos libretas con mis pensamientos y lo que hacía durante el día y, también, redacté varias historietas pequeñas que se me ocurrieron por aquel entonces. Poco a poco me empecé a sentir confiado ya que podía ver con mis propios ojos que mi inglés me permitía expresarme cada vez mejor. De ahí comencé a hablar cada día un poco más conmigo mismo (pensaba en inglés, describía lo que veía a mi alrededor, expresaba con palabras cómo me sentía…) y, con el tiempo, ya sabía de sobra que no tendría ningún problema a la hora de hablar con amigos o desconocidos. Cuando me animé a conversar en inglés fue muy fácil, ya que no lo sentí como ‘’una primera vez’’. Mi confianza vino gracias a que siempre tuve claro que para poder hablar en inglés, primero tenía que escribir mucho. Y eso hice. 

No hay una manera infalible de aprender un idioma. Cada persona tiene sus métodos. No quiero »vender» el mío como la manera definitiva ni mucho menos. Pero, es cierto que a mi me ayudó enormemente y hoy he querido explicar mejor por qué siempre he tenido la convicción de que escribir ayuda mucho a ganar fluidez en el habla. Quizá puedas aplicarlo en tu día a día y ver si tiene sentido para ti. En cualquier caso, yo sé que este no va a ser el último artículo que escriba, ya que, como seguramente hayas intuido, escribir me ha enseñado mucho y lo encuentro catártico. Así que sí, ¡habrá nuevos artículos como este por la página! Sin embargo, esto es todo por hoy.

Gracias por leerme y un saludo. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles. Tienes más información sobre privacidad en nuestra Política de Privacidad